Durante unos meses, hemos disfrutado en Madrid de una exposición monográfica inigualable e irrepetible.
Me refiero, tal y como reza el cartel anunciador, a la exposición de Joaquín Sorolla en el Museo del Prado.
Inigualable por el poderío pictórico del genial valenciano con su impresionismo y su luminismo.
Irrepetible porque, lamentablemente, será muy difícil reunir nuevamente todas las piezas de diferentes colecciones del mundo que han sido expuestas.
Los que hayáis tenido la oportunidad de visitar la exposición, sabéis muy bien de lo que estoy hablando. Una verdadera gozada para todos los sentidos.
Por cierto. Aunque no excesivamente conocido, (sí para los iniciados), Sorolla tiene un museo permanente en Madrid en la que fue su casa. Se encuentra en la calle General Martínez Campos número 37 y debiera ser visita obligada para los amantes del arte que visitéis Madrid. Aquí tenéis cumplida información de este lugar maravilloso.
Si bien fue muy viajero, Sorolla vivió en Madrid y murió en el muy madrileño pueblo de Cercedilla, en 1923. Pero su pintura está muy viva.